Caso desórdenes psicofisiológicos 02

 


Consultas seleccionadas 

  • Desórdenes psicofisiológicos

    Taquicardias paroxísticas supraventriculares (TPSV)


Ésta es una más de las miles de consultas que recibimos cada año en la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS). Las consultas que han sido seleccionadas pretenden servir de ejemplo a otras personas que sufren problemas similares. Reproducimos estas consultas, con muy pocas modificaciones. Nos hemos limitado a modificar los datos de identificación para conservar el anonimato de las personas que nos consultan.

 

Hola!!,

Tengo 29 años y hará como unos 4 años que, a raíz de un serio problema laboral (con mobbing incluido), empecé a sufrir arritmias que, pasados unos meses, fueron evaluadas por cardiólogos con pruebas médicas fiables, confirmando que si bien yo tenía (al parecer de nacimiento) un levísimo prolapso mitral, estas arritmias no tenían nada que ver con eso, sino que eran las conocidas como TPSV (taquicardias paroxísticas supraventriculares), las que me estaban molestando. Y bueno, comencé a tomar betabloqueantes varios, pero seguía con los "sustos", aproximadamente 1 cada mes o a veces hasta dos, que me duraban minutos o hasta media hora, y surgían hasta dormida.....sin embargo, en mi devenir diario, si bien continuaba manejando niveles de stress importantes, no eran hasta entonces desencadenantes de situaciones que surgirían posteriormente, a raíz de una taquicardia que me sobrevino en el propio trabajo donde me empezaron los problemas, y que me llevó por primera vez en mi vida a subirme en una ambulancia del 061 y a llegar a un hospital,  con más de 200 pulsaciones por minuto, y con la sensación, también nueva, de no saber si esa ya era mi "despedida" de este mundo...y a invadirme progresivamente de una idea de soledad tremenda... (nunca agradeceré bastante a la enfermera que me acompañó, tranquilizándome en todo momento junto a mi camilla, tomándome la mano y diciéndome que no me iba a morir de esto....).

Fue a partir de entonces, cuando me empecé a sentir más frágil ante la vida, los esfuerzos, la resistencia emocional, la física...y llegó un día fatal, en el que andando sola, cerca de casa, me sobrevino una en medio de la calle....Me refugié en una librería conocida, esperando se me pasase, y allí tuve finalmente que pedir ayuda al dueño quien telefoneó a mi marido al móvil, quien casualmente acababa de llegar a casa, y vino para llevarme al hospital....pero, como en otras ocasiones no relatadas, antes de llegar al mismo la TPSV frenó y todo quedó en calma.

Poco después, una mañana salí a comprar el pan y al llegar a la esquina de mi calle sentí que me ahogaba que no podía respirar...pero no era una TPSV....¿qué era eso?.....Conocí entonces, los ataques de pánico....y ahí fue cuando ¡¡por fin!! (dirán ustedes) surgió el empuje para pensar en la ayuda psicológica para superar esto, porque ya se me escapaba a mi y a mi entorno más cercano, y por descontado, ya no podía yo andar sola por ahí porque mentalmente me bloqueaba y me entraba el miedo feroz.....

La historia a partir de entonces, se la resumo en que tuve mucha suerte en:

  • Elegir el Psiquiatra, quien me prescribió psicoterapia e Idalprem, pero sobre todo me recomendó a la Psicóloga, que al día de hoy forma parte de mi "Trinidad particular" y con la que compartí muchos ratos absolutamente gratos en medio de toda esa tormenta que ella me ayudó a limpiar progresivamente.  
  • Mi marido, también fue una ayuda muy firme en todo esto, porque me empujó no sólo a ir al psiquiatra/psicóloga sino a llevar mi caso laboral a los tribunales, y hoy día mis "ex-socias" están siendo condenadas por vía penal por falsificación de firma (la mía) en documento público, en la Audiencia Provincial, lo cual ha reforzado muchísimo la confianza en mí misma y en mis valores como profesional que un día ellas se encargaron de ir mermando, "poquito a poquito pero con mucha constancia"...
  • Cambiar casi radicalmente de trabajo, de ambiente,......de entornos. Cultivar nuevas posibilidades y aptitudes profesionales y personales y explotarlas al máximo.
  • Alguna literatura de autoayuda (digo "alguna", porque ya hasta me volví toda una "gourmet" y no me conformo con cualquier cosa...que la hay), también ha sido una eficaz guía en todo este proceso de "reconversión" de mi pensamiento y de mis inercias, así que  puedo decir que mis lecturas son las mejores "pastillas" que tomo...y las más duraderas, porque siempre que las recuerdo o las repito,...tienen efectos mucho más efectivos e inocuos que las benzodiacepinas.

Y ¿¿por qué les escribo entonces....??....Para decirles que en todo este tiempo, en el que he incluido a Internet como punto de búsqueda de información relacionada con mi tema, jamás había encontrado nada que exactamente se aproximara siquiera a las vivencias que les he relatado arriba, hasta que encontré la paginas de SEAS, y en concreto este párrafo, referido a un caso planteado por alguien en referencia a lo que ustedes denominan "arritmia funcional":

<<una persona que piensa que puede tener un problema muy grave porque su corazón se está acelerando sin una causa aparente, se asustará lógicamente ante este aumento no controlado; pero este temor, hará que su cuerpo reaccione como si de una emergencia real se tratara, es decir, aumentará más su tasa cardiaca; a su vez, este nuevo aumento de tasa cardiaca le asustará más... (y se produce un círculo vicioso, cada vez le late más el corazón y cada vez está más asustado)
una persona que ha vivido algunas situaciones como la que acabamos de describir (círculo vicioso) aprende a dar una tasa cardiaca muy alta en cuanto se asusta por algún motivo, o en cuanto se incrementa ligeramente su tasa cardiaca, por el motivo que sea, físico o psicológico; esta persona habrá desarrollado así una arritmia funcional que le incapacita para hacer el ejercicio físico cotidiano que supone, por ejemplo, el salir de casa, subir una cuesta, subir unas escaleras, montar en bicicleta, etc.; esta persona puede llegar a sufrir una especie de agorafobia, al evitar casi todos los pequeños esfuerzos físicos, incluso salir de casa...>>

Perfecto, diáfano, revelador....pero sobre todo, profundamente tranquilizante; porque, aunque el refrán es muy viejo, uno no deja de sentirse algo mejor cuando ve que "sus males" no son exclusivos, así que aunque ya las taquicardias no me amenazan y la calle "vuelve a ser mía"....no viene mal agregar a las "tareas de mantenimiento mental" que sigo realizando día tras día, el caso que ustedes han volcado en su estupenda página web y cuya lectura me ha conmovido lo bastante como para animarme a compartir este montón de líneas personales con quien esté al otro lado de la pantalla, pensando, que igual que a mi me sirvió leer ese testimonio, pueda servirle a alguien leer un día este mío y de paso levantarle una sonrisa de ánimo y de "no pasa ná...que de tó se sale" (perdonen el regionalismo dialectal, pero... también funciona).

Nuevamente Gracias... y felicidades por su gran labor que nos dejan ver, en parte, a través de su sitio web y quedo " a su dispo" para lo que necesiten.

Un saludo afectuoso, :-)
Carmen.