Costes de los trastornos de ansiedad

Cuando una persona desarrolla un trastorno de ansiedad, como pueda ser un trastorno de pánico, dicha persona sufre terriblemente, aunque su supervivencia no esté en peligro. El sufrimiento de muchas de estas personas se debe en parte a la falta de información. Así, por ejemplo, muchos pacientes con crisis de ansiedad o ataques de pánico, creen (y aunque sea un error, a ellos les afecta como si fuese real) que sus síntomas van a desembocar en un ataque al corazón, con resultado de muerte inminente.

Esta persona acude a urgencias, temiéndose lo peor. Todos los servicios de urgencias están abarrotados de personas con ataques de pánico. El tratamiento farmacológico que le dan sirve para calmar momentáneamente su estado de elevada ansiedad. Pero en urgencias no hay tiempo de darle información sobre su trastorno, ni de decirle que su propia preocupación es la causante de sus síntomas de activación fisiológica (que le asustan, con lo que se cierra el círculo). Con ello, suceden dos cosas. Una, que el fármaco no hace todo el efecto que podría hacer. Dos, que se va a generar una adicción a este tipo de fármacos, que durará años (en los cuáles el paciente sufre), sin que se cure su trastorno de pánico.

Según la sintomatología que tenga cada paciente hará un itinerario de especialistas sanitarios diferente. Pero este periplo, comprende costosas pruebas diagnósticas de distinto tipo (electrocardiograma, electroencefalograma, tack, resonancia magnética, etc.), sobrecarga de visitas al cardiólogo, al neurólogo, al otorrino, etc. Periplo que supone un gran gasto de recursos y una prolongación del sufrimiento del paciente, pues nadie le dice exactamente qué le pasa y quién le puede curar.

Según datos de la Dirección General de Farmacia, en el año 2001

  • se consumieron en España casi 35 millones de fármacos de tipo ansiolítico, o tranquilizante,

  • aumentando el consumo de estos fármacos un 259,4% en el periodo 1997-2001

  • el gasto del año 2001 en antidepresivos no tricíclicos alcanzó la cifra de 75 mil millones de pesetas

En un estudio llevado a cabo durante varias semanas en un centro de atención primaria, se encontró (Mateo Fernández et al, 1997), que el 21% de las personas que acuden al médico de atención primaria consume algún tipo de psicofármacos:

  • en un 74,2% de estos casos, el paciente consume ansiolíticos y

  • el 34,8% consume antidepresivos

Según Barlow (2003) los trastornos de ansiedad en Estados Unidos suponen un gasto superior a 1.500$ por paciente. Esto supone un gasto total de más de 50.000 millones de dólares. Una buena parte de este gasto tiene lugar en la atención primaria. Se calcula un gasto superior a los 750$ por paciente en la atención primaria.

Este autor considera que los trastornos de ansiedad presentan la mayor prevalencia (un 16,4%  de americanos sufre algún trastorno de ansiedad al cabo de un año), entre los diferentes trastornos mentales. Por ello, los trastornos de ansiedad suponen un gasto económico que alcanza el 30% de todo el gasto dedicado en Estados Unidos a la salud mental. Y son también los trastornos más crónicos, por encima de los trastornos del estado de ánimo y de las adicciones;  no porque no existan tratamientos eficaces para curarlos, sino porque no se usan los tratamientos que han demostrado ser curativos, los tratamientos psicológicos cognitivo-conductuales.

Como vemos, los trastornos de ansiedad siguen siendo los grandes desconocidos, tanto en España como en Estados Unidos. Las personas que los sufren no los conocen (muchas veces nadie les ha nombrado su trastorno, tras ese largo periplo por distintas consultas). Los médicos de atención primaria no siempre los detectan, casi nunca los curan (Nisenson et al., 1998) y no tienen tiempo para explicar nada. En España la duración media de una consulta de atención primara es siete minutos y medio. Si el paciente cuenta un problema de tipo psicosocial, la media de la consulta se alarga algo menos de un minuto. Así, el médico aunque estuviera preparado no podría explicar nada sobre el trastorno de nuestro paciente. Y este problema no parece que se vaya a resolver, pues recordemos que actualmente, los médicos están reivindicando y luchando para poder llegar a los diez minutos de duración media de una consulta.

Los especialistas de cardiología, otorrinolaringología, neurología, etc. le dicen al paciente que no tiene nada (¡nada de su especialidad!, pero claro que tienen), que sólo se trata de "nervios".

Y los pacientes que llegan a "salud mental", ¿qué pasa con ellos?, porque allí están los verdaderos especialistas en estos trastornos: los psicólogos y los psiquiatras.

¿Qué recibe un paciente con trastornos de ansiedad en los servicios de salud mental de la sanidad pública? Pues tampoco recibe mucho más que en las demás consultas de su largo periplo. De entrada hay saturación de pacientes y escasez de profesionales y recursos. Ello implica varias cosas: una, que le atenderá sólo el psicólogo, o sólo el psiquiatra (aunque necesite a ambos); dos, que las sesiones estarán espaciadas una de otra, no una semana, como sería lo correcto, sino unas seis semanas; tres, que las sesiones no serán de una hora, ni mucho menos, como sería de desear; y cuatro, que a la cuarta o quinta sesión se acabó el tratamiento, pero no su problema (a lo mejor hubiese necesitado veinte sesiones más, de una hora de duración, con frecuencia semanal, al menos al principio del tratamiento).

¿Y qué conclusión podemos sacar de todo este gasto inútil? Pues que se trata de un despilfarro, dada su escasa eficacia. Y mientras tanto, ¿cómo cuantificamos el sufrimiento de las personas?

 

Referencias

Barlow, D. (2003). The Nature and Development of Anxiety and its Disorders: Triple Vulnerability Theory. Eye on Psi Chi, 7(2), extraído de http://www.psichi.org/pubs/articles/article_340.asp

Mateo Fernández, R., Rupérez Cordero, O, Hernando Blázquez, M.A., Delgado Nicolás, M.A., Sánchez González, R. (1997). Consumo de psicofármacos en atención primaria. Atención Primaria, 19, 47-50.

Nisenson, LG, Pepper, CM, Schwenk, TL, Coyne, JC (1998). The nature and prevalence of anxiety disorders in primary care. General Hospital Psychiatry, 20(1),21-28

Ministerio de Sanidad y Consumo (2002). Grupos terapéuticos y Principios activos de mayor consumo en el SNS durante 2001. Información Terapéutica del Servicio Nacional de Salud, 25(3). Extraído de: http://www.msc.es/profesional/biblioteca/recursos_propios/infmedic/docum...