Entrevista

Adicción al juego: últimos avances en investigación

Entrevista a la Dra. Ana Estévez de la Universidad de Deusto, cuyo equipo lleva años investigando el juego patológico y los mecanismos subyacentes al mismo.

La adicción al juego es una de las adicciones “sin sustancia” más comunes, afectando al 1.4-1.9% de la población española. Los últimos apuntes señalan que además el problema del juego ha podido incrementarse en los últimos años debido al aumento de la importancia de los sitios de juegos-online, así como la proliferación de locales de apuestas y juegos de azar.

Dra. Ana Estévez es profesora titular en el Departamiento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Universidad de Deusto. Trabaja como Investigadora senior en el equipo Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Universidad de Deusto, centrándose su línea de investigación, además de en el juego patológico, en el estudio de la violencia y de los procesos cognitivos.

Sin embargo, a pesar de su notoriedad y las graves consecuencias sociales y económicas que provoca tanto en aquellos que padecen este problema como en su entorno, no es hasta 1980 cuando la adicción al juego es reconocida oficialmente como un trastorno psicológico por la Asociación Americana de Psicología (APA) y, no es hasta el recién publicado DSM-5 cuando es considerada por primera vez como una categoría diagnóstica dentro de los trastornos adictivos. 

Para analizar la situación actual en España del juego patológico y conocer de primera mano las últimas investigaciones llevadas a cabo, contamos con la Dra. Ana Estévez, investigadora y profesora titular de la Universidad de Deusto, quien ha desarrollado una de las líneas de estudio consideradas de referencia en nuestro país sobre la adicción al juego, así los factores etiológicos y mantenedores de este trastorno.

Con la salida del controvertido DSM-5, el trastorno de adicción al juego pasa a ser una categoría diagnóstica, ¿Cómo considera que esto podría afectar a la investigación e intervención en este trastorno?

A. Estévez:   En los años 70, comenzaron los primeros estudios sobre juego. La investigación ha permitido que el trastorno de juego haya pasado desde el DSM-IV-R donde se situaba dentro del trastorno del control de los impulsos no clasificados en otros apartados junto con la piromanía, el trastorno explosivo intermitente, cleptomanía o la tricotilomanía, a estar dentro de las adicciones conductuales. En este momento, el avance en la investigación ha permitido que se incluya como una entidad dentro de los trastornos adictivos. Por otro lado, incluye novedades en otras adicciones conductuales/sin sustancia: se señala que el denominado “internet gaming disorder” merece un estudio posterior. Las redes sociales online como Facebook  y Pornografía en línea no se consideran análogas al Internet Gaming Disorder. En el caso de la relación a la adicción a Internet, el uso recreacional o social de internet no se considera un trastorno y la adicción al móvil no se menciona en el manual.

El reconocimiento del trastorno de juego como una categoría diagnóstica es fundamental para seguir profundizando en el estudio del mismo. La adecuada definición del mismo y de sus características asociadas ayuda a una evaluación más ajustada que mejora la investigación y la intervención. Las adicciones sin sustancia han sido hasta ahora menos estudiadas que otros trastornos adictivos que han recibido más atención, por lo que los esfuerzos en investigación ayudarán a mejorar los tratamientos y a conocer más en profundidad estas problemáticas que afectan a un número importante de la población. La prevalencia varía en función de las medidas utilizadas (Muñoz-Molina, 2008) pero estudios como el realizado por Ellenbogen, Gupta and Deverensky (2007) han encontrado valores de un 3%.

En la actualidad, existe cada vez una mayor influencia de las nuevas tecnologías en el ocio, con la aparición de numerosos juegos y sitios de apuestas online. ¿En qué sentido considera que este hecho podría afectar a la evolución de la adicción al juego en los últimos años?

A. Estévez:   Después de la legalización del juego en España en el año 1977, diversas fuentes señalaron un aumento del consumo de juego. En este momento, las nuevas tecnologías han facilitado la disponibilidad, privacidad y accesibilidad del mismo. Por ejemplo, con los dispositivos móviles ya no es necesario esperar a que el bar se abra para continuar jugando con la máquina tragaperras y se puede jugar desde la intimidad de la habitación de la propia casa.

El juego de azar es una de las actividades económicas de mayor importancia en nuestra sociedad (DGOJ, 2012). Esta podría ser una de las razones por las que en el mercado han ido apareciendo numerosas modalidades de juegos de azar y apuestas. En el último tiempo, el juego on line ha aumentado su consumo considerablemente y autores como Griffiths y Parke (2010) señalan que el aumento del juego tan notable en jóvenes y adolescentes podría verse previsiblemente incrementado por la aparición del juego on line. El crecimiento de número de personas con juego patológico on line se prevé que siga aumentando (Welte, Barnes, Tidwell, y Hoffman, 2009). Además, uno de los tipos de juego que más aceptación está teniendo entre la población joven y adolescente es la apuesta deportiva. Este tipo de juego comienza en la mayor parte de las ocasiones como una actividad dentro del grupo de iguales.

En los últimos años se habla de un perfil joven de jugador el cual parece ser cada vez más común, llegando incluso a superar en prevalencia al perfil “más popularizado” de jugador de mediana edad, ¿Existirían diferencias entre estos dos perfiles, a nivel de características, tratamiento y/o pronóstico?

A. Estévez: El perfil de la persona jugadora ha variado en estos últimos años notablemente. Las entidades y asociaciones que trabajan con jugadores, como la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados, han alertado del aumento de jóvenes jugadores on line. Recientes estudios que hemos realizado van en esa línea y han mostrado que se trata de jóvenes de 15 a 35 años, muchos de ellos estudiantes, que juegan cada vez más horas, dejando de lado su realidad cotidiana, sus estudios, familia y amigos.

Este perfil “clásico” ha sido durante muchos años un jugador hombre de mediana edad que ha comenzado a jugar durante su adolescencia y que lleva muchos años de consumo de juego, mayoritariamente enganchados a las máquinas tragaperras. Como puede verse, salvo en el género que siguen siendo mayoritariamente hombres jugadores, un cambio importante es que el deterioro económico en un lapso de tiempo más corto es grande.

Las diferencias en los perfiles suponen una adaptación de los tratamientos. El tratamiento conductual que se realizaba, por ejemplo, con jugadores que iban a casinos que se autoprohibían la entrada es más difícil cuando los jugadores son on line.

Un jugador que juegue on line tiene que utilizar estrategias diferentes para el control de itinerarios frente a un jugador que sea asiduo al casino. Además, en el caso de que el soporte sea a través de internet, es necesario un aprendizaje de uso del soporte sin que la consecución posterior sea de juego.

Con respecto del pronóstico es todavía pronto para saber cuál será más adelante. En ese sentido,  como se ha mencionado previamente, un aspecto diferencial es que acuden a los centros de tratamientos jóvenes y adolescentes que han jugado con intensidad durante lapsos de tiempo de 6 meses frente a los 10 o 15 años de antes y que en poco tiempo han perdido mucha cantidad de dinero.Esto se puede deber entre otras muchas cosas a que en este momento las modalidades de juego permiten aumentar las apuestas de una manera muy alta y que la disponibilidad del juego permite estar jugando sin parar durante 24 horas.

Respecto a variables explicativas de este trastorno sus últimos trabajos apuntan a cuestiones como los problemas de regulación emocional o las creencias metacognitivas como factores importantes en la etiología y curso del mismo, ¿Podría comentarnos brevemente la influencia de estos factores y su importancia en el tratamiento?

A. Estévez:  Los resultados que estamos obteniendo tratan de profundizar en el papel de las emociones y cogniciones en el desarrollo de las adicciones sin sustancia. Los datos permiten observar que este trastorno estaría asociado a determinadas maneras de gestionar y afrontar nuestras emociones y cogniciones, que además repercutirían en el estado clínico global.

Esperamos que los resultados puedan aportar evidencias que sirvan para diseñar programas preventivos que incluyan el entrenamiento en habilidades de regulación emocional y estrategias cognitivas útiles.

Por otro lado, algunos de sus estudios relacionan unos mayores síntomas ansioso-depresivos con la conducta de juego patológica, ante estos datos, nos surge una duda ¿Se podrían considerar estas dos cuestiones como entidades diferenciadas o se relacionarían de alguna forma, siendo el juego tal vez una forma desadaptada de regular esos síntomas emocionales, o bien, surgiendo dichos síntomas como consecuencia de la propia adicción?

A. Estévez: La sintomatología depresiva, tal y como conocemos, tiene una elevada comorbilidad con la ansiedad. Esto ha hecho que los modelos transdiagnosticos cuestionen que se traten realmente de dos trastornos diferentes y que se comience a hablar de malestar emocional. La expresión del malestar emocional es en cada persona de una forma muy diferente. Es difícil conocer qué es antes o qué es después. Un resultado que se repite es que la asociación que se da con el trastorno de juego. En algunos casos podría ser un precedente y, en otros, el trastorno de juego tendría como consecuencia la aparición de malestar emocional.

Es necesario seguir estudiando y profundizando para conocer mejor el papel que tienen las emociones en la aparición y en el mantenimiento de la adicción. Lo que es indudable es que las emociones son una parte fundamental de los seres humanos y que la regulación de las mismas puede ser adaptativa o desadaptativa y generar un gran sufrimiento emocional.

Por último, nos gustaría saber, ¿Hacia dónde considera que se dirige la investigación en el campo de la adicción al juego? ¿Qué líneas de trabajo futuras se plantean usted y su equipo en esta área?

A. Estévez: El juego y las adicciones sin sustancia en general representan un nuevo reto y es necesario seguir profundizando en los paralelismos y diferencias con respecto de otras adicciones con sustancia.

En este momento, una de las líneas que desarrollamos tiene que ver con el juego on line. Seguimos también ahondando en los aspectos de afrontamiento, regulación de emociones y procesos metacognitivos de las adicciones sin sustancia.

Y estamos implementando una línea de trabajo que es la de las dependencias relacionales. Los resultados nos muestran que podrían estar a la base de los trastornos adictivos. Esperamos pronto seguir compartiendo algunos de los resultados que estamos obteniendo.

 

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