Relación entre estrés agudo y la exposición a imágenes de la Maratón de Boston

Los medios de comunicación no tardan en hacer eco de las tragedias humanas y ambientales. Un ejemplo de ello fueron los atentados vividos en la Maratón de Boston del pasado año, de los que se difundieron multitud de imágenes y noticias sobre el suceso. Esto plantea una cuestión, y es que, a pesar de la creencia popular de que los mayores afectados por un evento traumático son los implicados en él de forma directa, la evidencia afirma que el condicionamiento del miedo puede darse de igual manera en aquellos que observan el suceso directamente o retransmitido por los medios. Por lo tanto, la exposición repetida a través de medios de comunicación tendría un efecto sobre los síntomas traumáticos, potenciando la rumiación y pensamientos intrusivos sobre lo ocurrido. 

Los autores de un artículo publicado en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) plantean en su estudio el impacto que esta repercusión mediática puede tener sobre las reacciones de estrés agudo vividas por la población tras un evento traumático como el de Boston.

Con este objetivo, elaboraron una encuesta online en la que participaron 4675 personas residentes en Boston, Nueva York y otras ciudades de Estados Unidos. En dicha encuesta se exploraba su nivel de estrés agudo, la proximidad que habían tenido con los atentados y las horas de exposición a imágenes del suceso en medios de comunicación diversos (redes sociales, televisión...).

Los resultados obtenidos en este estudio han sido impactantes, ya que se observó una mayor proporción de personas con síntomas de estrés agudo en la semana posterior a los atentados entre aquellos que habían estado expuestos a 6 horas o más diarias de imágenes sobre la tragedia, algunos viviendo a kilómetros de distancia de Boston, que en aquellos que los habían vivido directamente. Además, los síntomas de estrés agudo aumentaban conforme aumentaba el tiempo de exposición indirecta, multiplicándose por nueve la probabilidad de sufrir estrés agudo en aquellos que consumían más de 6 horas diarias de imágenes relacionadas con los atentados.

Estos hallazgos podrían suponerse relacionados con variables como la historia previa de trastornos mentales o los hábitos diarios en cuanto al visionado de televisión, de tal forma que aquellos más afectados por la tragedia a nivel mental serían los que vieran más noticias sobre la misma o que este mayor visionado fuese consecuencia de sus hábitos de ocio previos. Sin embargo, tras controlar los hábitos de televisión e historia mental previa, la asociación entre exposición a medios y estrés agudo siguió inamovible.

Dada la gran cobertura mediática que suele acompañar a estos eventos traumáticos, es importante tener en cuenta los datos recogidos por este estudio, al observarse que la exposición prolongada a los medios puede exacerbar las respuestas de estrés tras un trauma, agravándose conforme aumenta dicha exposición.

Ver más en: http://www.pnas.org/content/early/2013/12/05/1316265110