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La exposición continuada a medios electrónicos merma el reconocimiento emocional

Con la revolución tecnológica, la crianza y las actividades de ocio de los niños han cambiado mucho. De hecho, según los últimos estudios, los niños y adolescentes pasan una media de 7 horas y media al día utilizando dispositivos electrónicos tales como la TV, móviles o el ordenador (Rideout, Foehr & Roberts,2010), disminuyendo sus interacciones cara a cara un 20% desde inicios del año 2000.

Ante estas considerables cifras, un estudio realizado en la Universidad de California (UCLA) , se pregunta si este tiempo que los niños pasan frente a una pantalla podría afectar a su capacidad de comunicarse cara a cara con los demás, y por lo tanto, relacionarse socialmente de forma exitosa.

Se sabe que gran parte de las habilidades sociales se aprenden por procesos de modelado, demostrando la literatura que los modelos en vivo resultan más eficaces que los modelos en vídeo. Por esta razón, cabría esperar que la disminución de interacciones cara a cara afectara negativamente a las habilidades de comunicación.

Para comprobar esta hipótesis, los investigadores estudiaron dos grupos de 6º de primaria de la misma escuela pública, en la cual 51 de ellos acudiría a un campamento de 5 días de duración y la otra continuaría asistiendo a la escuela. Al no permitirse el uso de dispositivos electrónicos en dicha excursión, se propusieron evaluar el efecto que podría tener la misma sobre la habilidad de identificar expresiones emocionales.  

 

Según medidas iniciales, ambos grupos hacían un uso extenso de medios digitales, aproximadamente de 4 horas y media al día, utilizándolos en gran parte de sus interacciones sociales.

Se evaluó además la capacidad de identificar emociones a través de expresiones faciales y elementos de la comunicación no verbal en ambos grupos, utilizando imágenes de rostros y vídeos de situaciones sociales. 

Los resultados mostraron que tras tan sólo 5 días sin utilizar dispositivos digitales, los niños mejoraron significativamente su habilidad para percibir emociones en los otros, disminuyendo en las pruebas post-test el  número de errores cometidos de 14.02 a 9.41.  Los participantes del grupo control mostraron una ligera reducción, sin llegar a ser significativa y por lo tanto, atribuible a los efectos de la práctica.

A la luz de estos datos, a pesar de las importantes ventajas y beneficios que aportan estos medios a la comunicación,  se han de tener en cuenta también los efectos negativos que su utilización masiva y desde temprana edad tiene sobre la identificación emocional, siendo fundamental por tanto no descuidar las interacciones cara a cara para el adecuado desarrollo de estas importantes habilidades sociales. Ver más en: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0747563214003227

Crecer en un entorno familiar adverso afectaría a la regulación emocional de los niños

La primera infancia es un periodo de especial importancia en el que tiene lugar el desarrollo de diversos procesos psicológicos, entre ellos la regulación emocional, por lo que las experiencias vividas en esta época ejercerían una notable influencia sobre la capacidad de identificación y manejo emocional mostradas por la persona posteriormente.

Un estudio longitudinal publicado en la Development and Psychopathology, realizado por la Universidad de Nueva York (NYU) ha analizado el efecto que tendría en la regulación emocional la exposición a un ambiente familiar adverso desde el nacimiento.

En dicho estudio, se evaluaron los efectos de la presencia de violencia verbal y/o física entre los progenitores, así como de las dificultades económicas y la desestructuración familiar. Investigaciones previas indicaban que la exposición a conductas agresivas entre los padres afectaba al ajuste emocional del niño en el futuro.

Para el estudio, se realizaron visitas y cuestionarios de diverso tipo a familias que presentasen alguna de las condiciones adversas antes mencionadas durante los primeros 58 meses de vida de los 1025 infantes que participaron en el estudio.

 

A los 58 meses, se evaluó la capacidad del niño para reconocer e identificar emociones, corroborándose la influencia negativa que la exposición a un entorno familiar violento ejercía sobre la regulación emocional.

Dicho proceso se veía afectado por un lado, debido a que la violencia física entre progenitores, provocaba un peor reconocimiento emocional en sus hijos. Además de estas dificultades, en aquellos infantes expuestos a agresividad tanto verbal como física quedaba seriamente dañada su habilidad para manejar adaptativamente emociones desagradables tales como la tristeza o el miedo, prediciendo así un mayor riesgo de desarrollar problemas de ansiedad o depresión.

 

Las condiciones adversas del entorno también se mostraron como importantes en la predicción de un correcto desarrollo de la identificación emocional, estableciéndose que a mayor tiempo el niño viviese en una situación de pobreza y/o de desorganización, mayores serían sus dificultades para reconocer sus emociones.

Sobre las causas de las dificultades observadas, los autores consideran que la exposición a un entorno familiar violento y desestructurado propiciaría la adopción de una actitud hipervigilante en los niños, la cual a corto plazo les proporcionaría una sensación de seguridad pero a largo plazo provocaría los problemas emocionales descritos, poniéndose en un mayor riesgo de padecer ansiedad o depresión en un futuro. Ver más en:

http://www.nyu.edu/about/news-publications/news/2014/09/17/fighting-parents-hurt-childrens-ability-to-recognize-and-regulate-emotions.html

 

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